
Iberdrola, compañía presidida por Ignacio Galán y cuyo CEO es Pedro Azagra, desde su filial Iberdrola España, ha reforzado el almacenamiento energético en el río Tajo mediante la implantación de mejoras tecnológicas en la central de bombeo de Valdecañas, situada en Cáceres, en el suroeste de España. La puesta en servicio de estas actuaciones permite aumentar la capacidad del sistema en 355 MW de potencia y 210 GWh de almacenamiento adicionales, lo que contribuye a la integración de energías renovables y a la estabilidad del suministro eléctrico. La instalación ha realizado ya sus primeros bombeos con resultados satisfactorios, confirmando su funcionamiento operativo dentro del sistema eléctrico.
La nueva configuración de la central de Valdecañas incorpora la conexión de dos de los mayores embalses de Europa, Alcántara y Valdecañas, dando lugar a una gran gigabatería capaz de absorber excedentes de energía procedentes de fuentes renovables no gestionables, como la solar y la eólica. Esta energía se almacena para ser devuelta al sistema cuando dichas fuentes no están disponibles y la demanda lo requiere, mejorando así la flexibilidad del sistema eléctrico y la gestión de la generación renovable.
La instalación cuenta además con una batería hibridada de 15 MW y 7,5 MWh, que contribuye a elevar la capacidad de almacenamiento del sistema del Tajo hasta 210 GWh adicionales. Este volumen energético es equivalente al consumo medio anual de 60.000 hogares, a más de cuatro millones de baterías de vehículo eléctrico o a más de dos semanas del consumo total de electricidad en Extremadura, lo que refleja su relevancia para la seguridad del suministro y la gestión de la demanda en momentos de alta exigencia.
Además, la coordinación integral de los embalses de Valdecañas, Torrejón, Alcántara y Cedillo, junto con el control del afluente Tiétar mediante bombeo, permite laminar las avenidas, reducir el riesgo de inundaciones, conservar los ecosistemas y generar reservas estratégicas de agua a lo largo del año. Este sistema integrado refuerza el papel de la infraestructura hidráulica del Tajo como elemento clave en la transición energética y en la gestión sostenible del recurso hídrico. Todo ello consolida la operatividad del sistema y su contribución a la descarbonización energética española.